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Hoy era un gran día de mercado en este turístico pueblo de la costa andaluza.

El cielo se hallaba cálidamente despejado, la atmósfera había sido impregnada de luz, y el sol mañanero ya comenzaba a calentar tímidamente.

El mercado acababa de abrir sus puertas al público. El murmullo de gritos y pregones, los pizpiretos gestos de las amas de casa hablando con los tenderos y el constante tránsito de gentes por los pasillos anunciaban una movida jornada de trabajo.

Afuera, en la calle, los turistas paseaban mirando hacia todas partes, imbuidos en gafas de sol, camisetas a rayas, babuchas y cámaras fotográficas colgadas al cuello.

Algunos grupos de niños y niñas, con o sin uniforme, correteaban entre la gente con las mochilas a la espalda, jugando de camino a la escuela.

Varios hombres de monos azulina transportaban a hombros gigantescas barras de hielo, sacos de caracoles, escaleras de mano y un sinfín de cosas más.

Los ancianos, despiertos ya de buena mañana, poco a poco se iban reuniendo para jugar al dominó o al mus, rememorar tiempos pasados y quejarse de los presentes.

Dentro, en el mercado, había puestos de frutas con vivos colores, de verduras tan verdes como el campo donde fueron cultivadas, de embutidos y carnes, colgados del techo, que exhibían apetitosos filetes, de pescaderías llenas de mariscos y peces de todas las especies, recién traídos del mar, que brillaban sin perder su frescura.

Por fuera, cercaba el mercado una verdadera avalancha de tenderetes de buhoneros repletos de aparatos electrónicos baratuchos de dudosa procedencia. Estos convivían con los puestos de los hippies que, a lo largo de la acera, les mostraban sus artesanías a los apelotonados transeúntes.

En los cafés de los alrededores, se escuchaba el típico golpeteo de tazas y cucharillas y los resoplidos de la máquina del café al calentar la leche.

Las casas del pueblecito tenían bajos cierros, ventanales y balcones en las plantas altas. De ellos, pendían macetas con geranios y jaulas doradas donde cantaban alegres canarios.

Sí, desde luego, hoy era un gran día de mercado en este turístico pueblo de la costa del sur de España.

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