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Darío

–¡Síguenos contando! ¿Qué más ocurrió? –dijeron Alexis y Darío, que, atentos, escuchaban las aventuras de Andrés y Andrea. –Pues nada, no ocurrió nada más, este es el fin de la historia[…]

Serena

No podía ser una noche más serena y hermosa de verano. A pesar de haberse ocultado ya el sol, los brillos anaranjados se habían quedado pegados en el cielo y el[…]

Gata

El gesto de la policía local cambió de sorpresa a gravedad cuando la puerta de la cabaña se abrió y vieron entrar en ella a un chico desangrándose, casi inconsciente, asido[…]

Comitiva

La comitiva estaba presidida por el profesor Rego y el señor R., que iban delante. Los hombres de Aro, fuertemente armados, escoltaban a Jake O’Doherti, a Andrés, a Andrea y al[…]

Abominable

No fue difícil penetrar en la mansión del señor R. Sus hombres estaban hiper ocupados en capturar de nuevo a los abominables que campaban a sus anchas por toda la isla,[…]

Cariño

Una vez mar adentro a lomos de los delfines, los cuatro sonreían plácidamente. —Sois fantásticos —dijo Andrea. —¿Así que este fue el resultado de la experimentación genética con vosotros dos? ¡Os[…]

Presumiblemente

Aro cerró bien los candados de la jaula. Una grúa pórtico la elevó automáticamente y la dirigió hacia el enorme hangar del que colgaban innumerables jaulas. Varios metros bajo estas, un[…]

Ricitos

Andrea y Andrés solo observaban mar y más mar abierto desde el helicóptero que los trasladaba. Frente a ellos, estaban sentados, algunos secuaces del Olimpo, y también Aro, que no paraba[…]

Metálica

En aquella sala metálica, los complejos circuitos, las ecuaciones matemáticas, los ordenadores de gran capacidad, y todos los instrumentos de inteligencia artificial al servicio de la inteligencia natural eran algo de[…]

Olympo

El hombre fijó la vista en Andrés y Andrea, que también lo miraron fijamente. De forma inesperada, dos muchachas rodearon al sospechoso. Una le tapó los ojos y la otra, poniéndole[…]